¿Cómo se crea una marca colaborativa?

 

El pasado 11 de Febrero tuve el placer de dar una ponencia sobre cómo se crean las marcas colaborativas. Fue en el marco de un nuevo proyecto que he puesto en marcha junto con John Williamson y Geertje Setton que hemos denominado Brand the Gap, el primer meetup de branding de España. Nos hemos puesto el listón muy alto. Sólo queremos abordar temas temas nuevos o disruptivos con contenidos de calidad tanto en su contenido como en su forma. Así que con estas premisas, me puse manos a la obra para intentar hacerlo lo mejor posible.

Mi sorpresa fue descubrir que no había nada escrito previamente. Ya hay varios “unicornios” -empresas que facturan más de 10.000 millones de dólares- y marcazas como airbnb  o Uber que en un tiempo record han conseguido, sin inventario, desbancar a algunas centenarias de la economía tradicional. Como siempre sucede en el management, primero se hacen las cosas y luego se teoriza sobre cómo hacerlas. 

La economía colaborativa plantea un nuevo escenario. Organizados en comunidades, descubrimos (o redescubrimos) que podemos obtener todo aquello que necesitamos los unos de los otros a través de plataformas tecnológicas, con intercambio de dinero o sin él.  La era de la comunicación digital, las redes sociales, los portales de internet y las aplicaciones móviles ayudan a poner en contacto a diferentes usuarios que interactúan para compartir servicios, prestar o vender productos.  

Así han surgido marcas reconocibles en cuatro ámbitos claros que parten (muchas de ellas) del principio de construir de manera participativa y colectiva. La decisión de abrir contenidos, datos, cursos, código a que el resto de personas los puedan editar, reutilizar o utilizar dio paso al conocimiento abierto, con la Wikipedia, como gran obra magna; la producción colaborativa que tal vez acabe con la producción industrial tal y como la conocemos; el consumo colaborativo que no para de crecer en múltiples ámbitos o aquellas nuevas finanzas desintermediadas en las que gente como tu y como yo invierte en proyectos vía crowddfunding o se presta el dinero unos a otros.

De todo el proceso de investigación y documentación, que incluyó la lectura de innumerables posts  y varios libros, además de lo que he podido aprender a través de mi propia experiencia como mentora y consultora de proyectos de branding colaborativo y como consumidora y “prosumidora” (productora) de esta nueva realidad, me gustaría sintetizar los siguientes puntos:

1. Las promesas de la economía colaborativa sólo son posibles gracias a una tecnología facilitadora y ubicua que llamamos SoLoMo (Social, Local y Móvil): redes sociales, servicios de geolocalización, analítica de datos y movilidad. Su democratización cambió todas las reglas del juego.

2. El punto de vista: un mundo más eficiente y más humano. La plataforma te empodera para lograr unos ingresos extras poniendo en valor lo que sabes hacer y tu reputación la vas a construir día a día con los comentarios y valoraciones de los propios usuarios.

3. Una comunidad P2P de pares que están borrando los límites entre producción y consumo y que han conseguido que ya no haga falta grandes inventarios ni edificios corporativos ni grandes plantillas para pisar muy fuerte.

4. La marca plataforma que distribuye el valor y desintermedia. No marcamos productos o empresas. marcamos la propia plataforma facilitadora que distribuye el valor y hace posible un mundo sin intermediarios.

5. El enfoque Lean Branding. Marcas que se lanzan en beta, manejan gran cantidad de datos que miden continuamente, ajustan, aprenden y si es necesario pivotan.

6. La regeneración de la confianza entre desconocidos. En un mundo en el que hemos perdido la confianza en todas las instituciones, para mi el mayor logro de la economía colaborativa es este valor de regeneración de la confianza. Volvemos a confiar en extraños, que son como nosotros y con los que compartimos tribu o comunidad.

7. Se está abriendo un universo entero para nuevas marcas de productos diseñados para el uso compartido: más sostenibles, más humanas, más duraderas y de mayor calidad.

Y para terminar, la economía colaborativa abre  también un camino a también un tipo de abundancia inmaterial que a la postre nos importa mucho más.  Más relaciones personales, más experiencias enriquecedoras, más viajes, más amistad, más generosidad, más conocimiento, más confianza, más respeto, más apertura…

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
CAPTCHA de imagen
Escribe los caracteres de la imagen.