El papel del mentor en el branding personal

 

Todos los emprendedores experimentamos soledad. Movidos por una extraña fuerza interior que muchas veces es superior a nosotros mismos, ponemos en marcha nuestro sueño, seguimos tozudamente bajo viento y marea, nos vemos abocados a tomar continuas decisiones, nos equivocamos mucho,  nos levantamos siempre, rectificamos o incluso tropezamos de nuevo en la misma piedra - al fin y al cabo somos humanos – y cuando nos inunda la confusión, el bloqueo, las dudas y las inseguridades, daríamos nuestro peso en oro por tener a nuestro lado 24/7 un buen mentor a quien pedir consejo.

¿Pero qué es exactamente un mentor?

La palabra “mentor” tiene una etimología especial, en la que no nos detendremos más que lo justo, porque ha sido contada en numerosas ocasiones. Según relata Homero, Odiseo, antes de partir a la guerra de Troya, designó a su amigo Méntor la preparación de su hijo Telémaco, para que le sucediera como rey de Ítaca. Así Méntor, en ausencia del verdadero padre, asumió sus funciones y fue también maestro, consejero sabio y experimentado, modelo a imitar o del que inspirarse

De este origen, derivan las dos acepciones que atribuye a la palabra el Diccionario de la Real Academia. La primera, “consejero o guía” y la segunda, “ayo”, es decir “la persona encargada en las casas principales de custodiar niños o jóvenes y de cuidar de su crianza y educación”.

A un mentor se le suponen cualidades como reconocida experiencia en su ámbito profesional, cercanía interpersonal,  habilidad para generar confianza y una capacidad de estímulo al crecimiento del tutelado que pretende propulsar su crecimiento sin quitarle responsabilidad. El mentor invierte su tiempo, know how y esfuerzo en potenciar el desarrollo de otra persona para que alcance sus mejores logros. Y lo hace de manera altruista, sin recibir remuneración alguna. Transfiere su conocimiento para que el “mentee” dé lo mejor de si y, por tanto, la recompensa emocional es inmensa.

Ahora que he tenido la suerte de estar en los dos lados, debo decir que la retroalimentación es mutua, ambos se ayudan, aprenden y desarrollan un vínculo de confianza sine qua non. A un mentor es esencial “creérselo”, dotarle desde el primer día de la autoridad necesaria para que libere tu potencial.

La fortuna me ha posibilitado experimentar dos programas de mentoring ya estructurados. Una modalidad de mentoring colectivo de la organización internacional Professional Women Network. en el que una mentora guía a un grupo de “mentees” para profundizar en un tema de su expertise. Una experiencia que ha sido muy grata porque me ha permitido conocer a inmensas y valientes mujeres profesionales que viven en mi ciudad. Pero en mi. caso, lo que mejor me funciona es el mentoring clásico, el individual, aquel en el que se establece una relación uno a uno de confianza e implicación mentor-mentee y del que también me he beneficiado en un par de ocasiones a través de ESADE. Dos mentores muy diferentes y dos vivencias muy gratificantes ambas.

Este año por fin me atreví a postularme en ESADE como mentora para emprendedores. Lo primero que me sorprendió fue comprobar que cuatro emprendedores me habían seleccionado como posible mentora y que los cuatro eran proyectos muy interesantes para grasp. Me costó decidir. Finalmente seleccioné dos y me asignaron a ambos. Desde aquí quiero agradecer a ESADE Alumni la acertada labor de “matching” .Un mentee ideal para grasp es un emprendedor con corazón, al que le cuesta renunciar a su integridad en aras del negocio, que se tiene que creer al 100%  lo que hace y que tiene una ambición sana, la de cambiar la forma de hacer las cosas mejorando la forma actual de hacer negocio con el objetivo de hacer empresas más sanas, más felices, más éticas y más sostenibles.

Mi sorpresa fue comprobar que ambos emprendedores eran personas cuyos sólidos valores personales chocaban con situaciones derivadas de su emprendimiento  o incluso con el propio “core” de la nueva empresa. Ésta, evidentemente, fue la única coincidencia ya que se trataba de ejemplos y situaciones muy alejadas entre sí.

Mi receta para ambos sin embargo fue similar: indaga en tu interior. Un emprendedor en la treintena, con una sólida formación de carrera y master, no es precisamente un cajón vació. Creo que el mentor debe ayudar a que encuentren su propia manera de salir adelante, la que concuerda con su modo de ver la realidad.

Se trata en definitiva de definir tu marca personal de acuerdo a tus creencias, a lo que quieres lograr y a tus fortalezas. Mi labor como mentor es empujar para que hables tu verdad, guiarte de la mejor manera posible.

¿Y qué es lo que he aprendido de esta primera experiencia  del otro lado de la barrera? Que lo esencial es escuchar y seguir escuchando, hacerle sentir que su historia es tu prioridad. Que hay que implicarse en las soluciones, intentar aportar ideas y nuevas vías, aunque finalmente sea su trabajo el desarrollarlas y llevarlas a cabo. Que el feedback ha de ser siempre en positivo y que la forma eficaz de construir marca personal es siempre reforzando fortalezas. 

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